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Prejuicios y etiquetas

Voy a empezar este post con un pequeño ejercicio. Voy a pedirte que pienses rápidamente en adjetivos que te caractericen, adjetivos con los que te identifiques y te describan. Pueden ser positivos y/o negativos. Puedes escribirlos o simplemente pensarlos, pero trata de recordarlos. Volveremos con el ejercicio más tarde.

Uno de los mayores aprendizajes que tuve (y tengo) viviendo en el exterior es darme cuenta de las muchas cosas de las que soy capaz y de las que antes no me había percatado o imaginado. Vivir fuera de tu país te pone a prueba en muchas oportunidades. Te encuentras desafiado por la adaptación, por la cultura, por el contexto, el idioma, la socialización, etc.

Te encuentras forzado a salir de tu zona de confort y redescubrirte haciendo cosas que antes te hubieran resultado impensadas. No solo a ti, sino a todo tu alrededor.

En mi caso particular, cuando conté que me iba a vivir a China con mi novio (con quien por aquel entonces solo salíamos hace 6 meses) las caras de asombro, sorpresa, tristeza, orgullo y alegría se presentaron en un sinfín de rostros. Pero independientemente de las emociones afloradas, nadie creía que lo iba a lograr, o mejor dicho sostener.

Había una apuesta implícita sobre cuanto tiempo aguantaría allí. Y no los culpo, tenían argumentos fundados sobre el por qué creían que no me terminaría adaptando. Empezando porque me caracterizo por ser una persona sumamente familiera. Tengo una familia grande y unida y así como a mi misma me resultaba imposible imaginarme lejos de ellos, ellos tenían la misma sensación para conmigo. Nunca había estado fuera de mi hogar más de 3 semanas, viajaba mucho, pero siempre necesitaba volver. De hecho, solía enfermarme en viajes con amigas, con novios, pero no con mis padres.

Sumado al ser familiera, soy una persona que cuida y cosecha sus amistades. Me gusta compartir tiempo, espacios y un sinfín de programas sociales. Por ello tampoco les culpo de haber creído que no lo lograría.

Además, cuento con otras características como el ser independiente, trabajadora, impaciente, un tanto cómoda con la delegación de tareas en otros y todas estas cualidades sobre mi persona se encontrarían desafiadas con la llegada a otro país.

Y así fue. Tuve que desarrollar la paciencia más que nunca en mi vida. Imagínense darse a entender en una cultura oriental sin idioma. Y no solo en ese ámbito debía desarrollarla. También necesite paciencia para encontrar qué hacer con mi tiempo libre, para hacerme amigos, encontrar una casa, desarrollar mi proyecto laboral, etc.

También descubrí que no podía esperar que los demás resolvieran por mi, me vi forzada a ser más independiente y autodidacta. Tuve que rearmar mi forma de trabajar, pasando de pacientes presenciales a tenerlos que atender por Skype.

Desde que vivo en China desarrollé una apertura y flexibilidad al cambio que nunca hubiera pensado que poseía. Y así fue donde mis propios prejuicios se vieron cuestionados.

Esta experiencia me llenó de asombro hacia mi persona y puso en tela de juicio todos los adjetivos que me caracterizaban, porque descubrí que ya no me definían, que ya no forman parte de la Natalia que soy hoy.

Y darme cuenta de ello me llevo a la reflexión sobre cuántas etiquetas llevamos pegadas en la frente por años y no nos animamos a revisar u modificar. Etiquetas puestas por nosotros mismos o por los demás. Etiquetas fundamentadas que hasta nos sentimos cómodas con ellas o etiquetas que cargamos hace años y no sabemos que somos capaces de despegar.

Te invito ahora a continuar el ejercicio y pedirte que mires los adjetivos que apuntaste que te definían. Quiero que te preguntes si todos ellos forman parte de ti hoy. Si crees que te representan ¿Hay alguno que sacarías? ¿Qué agregarías?



¿Crees que el vivir afuera de tu país te hizo desarrollar nuevos adjetivos? ¿Te sientes una persona diferente luego de estar trazado por otras culturas o experiencias?

Me encantaría que nos compartas tu experiencia!

Saludos, hasta pronto!
Nati

14 pensamientos en “Prejuicios y etiquetas

  1. Hola Nati! Hay muchos prejuicios y etiquetas en nuestra sociedad, mucha gente que te juzga y da por hecho que no podrás, que no saldrás, cualquier cosa nueva les resulta un amenaza. Felicidades por este paso y tu vida en China. Un país realmente muy diferente. Un abrazo

    1. Hola Adri! así es, pero creo que el prejuicio mayor a veces lo tenemos para con nosotros mismos…esos son a veces los mas difíciles de derribar!
      Gracias,
      Saludos
      Nati

  2. Hola Nati,
    Es cierto que los demas nos ponen sus prejuicios y etiquetas y cargamos con ellas como si fueran nuestras. Lo mas dificil es que nosotras tambien nos las echamos en nuestra mochila y la mayoria de las veces nos impiden avanzar.
    Gran paso el darse cuenta. Felicidades.
    Un abrazo
    Virginia

    1. Hola Virginia, fue un gran “darme cuenta” porque eso me ayuda a no juzgarme y revisar viejos prejuicios propios y para con los demás.
      Gracias!
      Saludos
      Nati

  3. Hola nati,

    Hace unos años que no me guío por los prejuicios y etiquetas externos. ¡Bastante tengo con los que se pone mi propia mente o ego!

    Yo he tenido la inmensa suerte de vivir cotidianamente en dos países muy distintos Francia y España y desde muy pequeña soy bilingüe. Eso me ha permitido tener una mentalidad muy abierta y y un gran espíritu de superación. Todo se consigue entrenando ¡está claro!

    Ánimo con tu vida en China y bienvenida al mundo del blogging.

    1. Hola Ana! la experiencia de vivir en diferentes países ayuda a tener una apertura mayor, sin dejar de lado tu predisposición también!
      Gracias!
      Saludos
      Nati

  4. Sí, he cambiado y mucho, definitivamente he cambiado mi punto de enfoque sobre muchas cosas, definitivamente creo que esta experiencia me ha mejorado, sin embargo, aún no estoy del todo segura de querer quedarme el resto de mi vida aquí.

    1. Hola Maria Jose, cuando dices “aquí” te refieres a China? o donde vives?
      Creo que lo importante es lo que la experiencia te brinda y los aprendizajes que incorporaste a tu vida, independientemente que quieras quedarte o no.
      Yo tampoco querría vivir toda la vida en China, pero estoy agradecida por el paso de estos años por aquí.
      Gracias por compartirlo.
      Saludos
      Nati

  5. Guapa, las etiquetas y los prejuicios son inevitables en nuestra vida, lo tenemos tan arraigados que por más que lo intentemos, a veces cuesta tanto quitarlos de la cabeza. Eliminar esas creencias requiere mucho trabajo interno.

    Yo desde luego creo que estar fuera de mi país me ha ayudado a crear y gestionar nuevos adjetivos, pero sobre todo a eliminar muchos de los prejuicios que tenía. Cuando viajas ves las cosas de otra manera, tienes la posibilidad de abrir la mente y de generar nuevos aprendizajes, eso siempre vendrá bien para ti y para las personas que te rodean.

    Muchas gracias por compartirnos este pedacito de reflexión. Nos ayuda mucho a generar nuevas ideas y pensar en esas etiquetas que no nos permite ser lo que deseamos ser a la final 🙂

    1. Diana, gracias a ti por tu aporte. La propuesta (aunque claro que no es fácil) es poder al menos revisar aquellas etiquetas que no nos permiten avanzar y que nos generan temor el solo pensar en derribarlas.
      Saludos
      Nati

  6. Me gustó mucho tu post, me imagino que si de por sí hay prejuicios y etiquetas estas se incrementan muchísimo cuando te vas a un país como china que es difícil mezclarse. Pero como nos dices en el principio esos prejuicios y etiquetas que me asigné debo saber si son parte de mi o sino me definen y solo son cosas que la gente extraña ve.

  7. Llevo 4 años lejos de casa, 4 años donde he tenido que ser fuere en medio de todo.
    4 años de aprendizaje, donde he sido feliz, donde he ganado, perdido y sobre todo aprendido Mucho de mí. Solo los que nos lanzamos a ir por nuestros sueños sabemos lo valiente que es seguir cuando otros creían que no podíamos hacerlo. Me encantó leer tu post, me he sentido identificada con tu historia.

    1. Hola Alexandra! gracias! y gracias por compartir tu historia. Es un aprendizaje continuo verdad!? nos hace mas fuertes y resilientes.
      Saludos!!
      Nati

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